
Cuando un niño pierde a su mascota: cómo acompañar el duelo en la infancia

La relación entre niños y animales de compañía suele ser uno de los vínculos más profundos en la infancia. Cuando ocurre una pérdida, el impacto emocional puede ser difícil de comprender y acompañar. Hablar del duelo infantil y generar espacios de despedida digna permite que esta experiencia se transforme en un proceso más sano.
Cada 30 de abril, el Día del Niño invita a reflexionar sobre el bienestar integral de la infancia. Además de la educación o la salud física, el desarrollo emocional también ocupa un lugar fundamental. En este sentido, la relación que los niños y niñas construyen con sus mascotas suele ser una de las experiencias afectivas más significativas de su vida y, en muchos casos, su primer acercamiento a la pérdida. Este vínculo no es menor: de acuerdo con la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2021 del INEGI, cerca del 69.8% de los hogares en México convive con al menos un animal de compañía.
Empresas como Pets in the Sky, especializadas en servicios funerarios para animales de compañía, han observado que este momento suele vivirse con una mezcla de tristeza, confusión y preguntas que no siempre encuentran una respuesta inmediata.
Para muchos niños y niñas, despedirse de su compañero implica enfrentarse por primera vez a la idea de la muerte. No se trata únicamente de perder a un animal, sino de decir adiós a un amigo de juegos, a una presencia constante en casa y a una fuente de afecto cotidiano.
“Los adultos no pueden evitar que los niños sientan el dolor de la pérdida, pero sí pueden acompañarlos para que ese proceso sea más comprensible y saludable. La forma en la que se vive la despedida influye directamente en cómo se integra esa experiencia emocional”, explica Adrián Rodríguez-Granada Madrid, General Manager de Pets in the Sky.
Los niños suelen procesar el duelo a través de los recuerdos. Reviven momentos compartidos: los juegos en casa, las tardes de paseo o la compañía silenciosa en días difíciles. Esos fragmentos de vida construyen el significado de la pérdida.
Sin embargo, no todos reaccionan de la misma manera. Algunos logran entenderlo como parte de un proceso natural, mientras que otros pueden manifestar tristeza profunda, enojo o confusión. En estos casos, es importante que los adultos eviten minimizar el dolor o sustituirlo rápidamente con la idea de otra mascota, ya que esto puede generar una percepción equivocada del vínculo.
Permitir que los niños expresen sus emociones y acompañarlos en un entorno respetuoso son elementos clave para transitar este momento. La despedida digna, entendida como un espacio para reconocer la vida de nuestro animal de compañía y agradecer el tiempo compartido, puede ayudar a que el recuerdo se construya desde el cariño y no únicamente desde la ausencia.
Existen distintas formas de honrar a quienes también consideramos miembros de nuestra familia: pequeños rituales familiares hasta servicios especializados que incluyen la cremación y la posibilidad de conservar un recuerdo significativo son ejemplos de algunas acciones que permiten a los niños comprender que el vínculo no desaparece, sino que se transforma.
En el marco del Día del Niño, hablar de estos temas puede parecer complejo, pero también es una oportunidad para enseñar empatía, respeto por la vida y la importancia de cerrar ciclos con amor.
“Al final, una mascota no solo acompaña la infancia: forma parte de ella. Y cuando se despide con respeto, deja una enseñanza profunda y una huella imborrable en el corazón de quienes crecieron a su lado”, concluye Adrián Rodríguez-Granada Madrid.
