De la bata de dentista al silbato mundialista

De la bata de dentista al silbato mundialista

 

Marcos H. Valerio

 

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Sandra Elizabeth Ramírez Alemán tenía dos caminos frente a ella: Arreglar sonrisas o sancionar fuera de lugar.

 

Eligió ambos. Y hoy, a sus 37 años, se prepara para escribir su nombre en letras doradas del arbitraje mundial.

 

Nació en Guadalajara, Jalisco, el 8 de enero de 1989. De día estudiaba cirujano dentista, una carrera costosa que pagaba como podía. De noche soñaba con el fútbol.

 

Jugó en las Leonas Negras de la Universidad de Guadalajara, en la vieja Liga Mayor Femenil y en Universiadas. Compartió vestidor con quienes hoy dirigen en Liga MX Femenil como Carla Rossi y Cecilia Cabrera. Hasta ese momento, el silbato no estaba en sus planes.

Todo cambió por un favor. Su compañera Olivia Márquez no pudo cubrir un partido escolar. Le lanzó el uniforme, un silbato y un curso exprés de reglas: «Te pagan». Sandra aceptó.

 

Ese día descubrió que tenía carácter para imponer autoridad en la cancha. Un entrenador universitario vio esa firmeza y la empujó al curso formal de arbitraje.

 

Así, entre moldes dentales y banderines, Sandra combinó bata y silbato hasta decidir colgar la espátula para vivir del deporte.

 

«Es una carrera de mucha resistencia», dice ella. Y la frase le queda. Empezó en 2010 en la Tercera División, Liga TDP.

 

Después subió por todos los escalones: Fuerzas Básicas Sub-13 y Sub-17, Liga Premier, circuito de plata. Cada partido fue un examen físico, técnico y mental.

 

Cuando llegó el gafete internacional, Concacaf y FIFA la pusieron bajo la lupa. La exigencia ya era global.

 

El golpe duro vino con una lesión. Pero volvió más fuerte. En 2023 pisó Australia y Nueva Zelanda como asistente en el Mundial Femenil.

 

Estuvo en Italia vs Argentina y en el duelo de potencias Alemania vs Colombia en Sídney.

 

Un año después, París 2024 la consagró: Formó la terna ciento por ciento mexicana junto a Katia Itzel García y Karen Díaz en Alemania vs Australia de los Juegos Olímpicos.

 

De ahí saltó a varonil: Nations League, Copa Oro, eliminatorias de Concacaf.

 

Ahora viene el clímax. FIFA la eligió para el Mundial 2026. Será una de siete árbitros mexicanos en el torneo. Y el destino le puso un partido histórico: Inglaterra vs Croacia.

Ahí, al lado de Katia Itzel García, Sandra Ramírez dejará de ser la dentista que arbitraba por necesidad para convertirse en la mujer que rompió el techo del arbitraje varonil mundialista.

 

Del consultorio dental a la línea de banda más vista del planeta. Sandra no solo pica piedra. Ahora marca el camino para las que vienen detrás. ¡Es tiempo de mujeres!

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