
Verano logístico y la dinámica de entregar sin comprometer las vacaciones

Cada verano, millones de mexicanos salen de vacaciones y con ellos cambian las dinámicas de movilidad, turismo y consumo en todo el país. Sin embargo, mientras hoteles, aeropuertos y carreteras concentran buena parte de la atención pública, existe otro fenómeno que ocurre casi de forma silenciosa: la logística no entra en pausa, simplemente cambia de geografía.
Ilan Epelbaum, director general de Mail Boxes Etc, explica que en verano las compras online no se detienen y las cadenas de suministro deben adaptarse a una demanda que deja de concentrarse únicamente en los grandes centros urbanos para desplazarse hacia destinos turísticos, corredores comerciales y nuevos puntos de consumo.
«Más que un canal complementario, el comercio electrónico se ha convertido en una infraestructura permanente para el consumo en México, por lo que los periodos vacacionales ya no representan una pausa para las operaciones comerciales, sino una reconfiguración de la demanda”, explica Epelbaum.
«Durante el verano observamos cómo el consumo se redistribuye. El verdadero reto consiste en mantener la continuidad de la operación sin perder el foco en el negocio principal, y eso exige procesos logísticos mucho más flexibles, coordinados y capaces de adaptarse a una demanda que cambia constantemente», agrega.
La dimensión de este fenómeno también se refleja en los hábitos del consumidor digital. El Estudio de Venta Online elaborado por la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), señala que más de 67 millones de personas realizaron alguna compra por internet durante el último año y que seis de cada diez compradores digitales adquieren productos al menos una vez al mes.
Esto significa que, incluso durante las vacaciones, la actividad comercial mantiene un ritmo constante y los consumidores continúan esperando entregas oportunas, independientemente de si realizan sus pedidos desde casa, desde un destino turístico o mientras se encuentran en tránsito.
A ello se suma una intensa movilidad económica asociada al verano. La Secretaría de Turismo y CONCANACO SERVYTUR proyectaron para este verano vacacional una derrama superior a 44 mil millones de pesos, impulsada por miles de empresas dedicadas al turismo, el comercio y los servicios.
Epelbaum indica que, para las pequeñas y medianas empresas, este escenario representa un desafío operativo distinto al de otras temporadas comerciales. Mientras sus clientes vacacionan, la demanda no necesariamente disminuye. Mantener inventarios disponibles, coordinar proveedores, preparar pedidos, administrar devoluciones y cumplir con los tiempos de entrega requiere sostener la operación sin distraer recursos que deberían destinarse al crecimiento del negocio.
En este contexto, la logística deja de ser únicamente un proceso de transporte para convertirse en un mecanismo de continuidad operativa. Cada vez más empresas recurren a modelos tercerizados de gestión logística, como los que ofrece un fourth party logistics (4PL) que les permiten mantener activos procesos como almacenamiento, preparación de pedidos, distribución y última milla sin incrementar su estructura interna durante periodos de alta variabilidad.
La relevancia de este periodo del año radica en que el consumidor ya no modifica sus expectativas de servicio por encontrarse en vacaciones. La experiencia de compra sigue evaluándose por la capacidad de cumplir tiempos de entrega, ofrecer visibilidad del envío y responder con flexibilidad a cambios de destino o de horario. En otras palabras, el reto ya no consiste únicamente en mover mercancías, sino en adaptar toda la operación a un mapa de consumo temporalmente distinto.
El verano confirma que la economía opera hoy bajo ciclos continuos, donde las vacaciones pueden modificar la ubicación de la demanda, pero no su intensidad. Por ello, la capacidad de mantener una operación logística flexible, especializada y resiliente se convierte en uno de los principales diferenciadores competitivos de la temporada.
