¡Hambre en 2.6 millones de casas!

¡Hambre en 2.6 millones de casas!

 

Marcos H. Valerio

 

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Aunque se erradica la pobreza a través de programas sociales, aún falta mucho por hacer. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) revelan que en seis de cada 100 hogares mexicanos hay inseguridad alimentaria, es decir, un integrante se queda sin comer por falta de dinero o recursos.

 

Según los resultados de la Encuesta Intercensal (EIC) 2025, el 6.5 por ciento de los hogares del país experimentó que al menos uno de sus integrantes no tuvo acceso a la alimentación por esa causa, lo que equivale a cerca de 2.59 millones de hogares.

 

La encuesta, levantada entre octubre y noviembre de 2025, preguntó por las experiencias ocurridas en los tres meses previos a la entrevista. En una medición más amplia, que incluye hogares donde se registró falta de acceso a alimentos o al menos una persona adulta presentó alguna restricción alimentaria, el INEGI contabilizó 7.2 millones de hogares afectados.

 

El problema golpea con particular dureza a los menores de edad. En los hogares con limitaciones de acceso a alimentos y presencia de niños o adolescentes, el 19.9 por ciento reportó que alguna persona menor de 18 años sintió hambre pero no comió; el 19.2 por ciento indicó que un menor se acostó con hambre, y el 17.4 por ciento señaló que comió sólo una vez al día o dejó de ingerir alimentos durante un día completo.

 

Además, en el 55.4 por ciento de esos hogares los menores tuvieron una alimentación basada en poca variedad; en el 37.7 por ciento un niño o adolescente comió menos de lo que debía, y en el 36.9 por ciento se le sirvió menos comida.

 

Entre los hogares con personas adultas, el 31 por ciento reportó que alguien sintió hambre, pero no comió, y el 27.9 por ciento indicó que comió sólo una vez al día o dejó de comer durante 24 horas. El 16 por ciento de los hogares con al menos un integrante de 18 años o más expresó que tiene una alimentación basada en muy poca variedad de alimentos; el 11.5 por ciento señaló que alguien comió menos de lo necesario, y el 7.1 por ciento indicó que una persona dejó de desayunar, comer o cenar por falta de recursos.

 

Las entidades del sureste concentran las proporciones más altas. En Tabasco, el 15.3 por ciento de los hogares no tuvo acceso a alimentos; en Oaxaca la cifra fue de 10.1 por ciento, y en Campeche de 9.9 por ciento.

A escala municipal, San Martín Peras, en Oaxaca, registró el 47 por ciento de hogares en esa situación, la tasa más elevada entre los 753 municipios incluidos en la encuesta, seguido de Atlamajalcingo del Monte, Guerrero, con 41.6 por ciento.

 

La falta de ingresos suficientes y los episodios inflacionarios limitan el acceso físico y monetario a una dieta variada y suficiente. Aunque otras mediciones, como la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, mostraron una reducción en la proporción de hogares con dificultades alimentarias más amplias (33.1 por ciento), los datos de la Encuesta Intercensal 2025 ponen de relieve que todavía millones de familias enfrentan el hambre de forma directa y cotidiana.

 

Cabe destacar que, la inseguridad alimentaria no se reduce a la ausencia total de comida: implica porciones más pequeñas, dietas monótonas, omisión de comidas y, en los casos más graves, noches sin cenar. Detrás de cada porcentaje hay hogares donde el dinero no alcanza para garantizar un plato en la mesa, especialmente para los más pequeños.

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