
¡Estrecho de Ormuz en llamas!

Marcos H. Valerio
En entrevista exclusiva vía telefónica, dos destacadas investigadoras del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS) de Israel —la investigadora sénior en derecho y seguridad nacional Tammy Caner y la abogada experta en derecho internacional Pnina Sharvit Baruch— analizaron con profundidad la crisis en el estrecho de Ormuz y sus graves implicaciones globales.
Tammy Caner fue contundente al señalar que “una interrupción sostenida del tráfico marítimo en el estrecho, incluso sin un cierre total, no es meramente una maniobra táctica, sino un duro golpe para el orden internacional”.
Según la experta, Irán ha convertido este punto neurálgico en una herramienta estratégica de presión, atacando buques comerciales —incluso de banderas neutrales— mediante drones, embarcaciones no tripuladas y minas navales.
Por su parte, Pnina Sharvit Baruch complementó esta visión al explicar que Irán ejerce en la práctica un “control efectivo” sobre el paso por el estrecho. “Ha declarado que el estrecho está abierto, excepto para los buques vinculados a los ‘enemigos de Irán’, e implementa una política selectiva que obliga a coordinar con Teherán y, en algunos casos, incluso a pagar por el paso”, detalló la abogada.
Ambas investigadoras coinciden en que esta estrategia ha provocado una caída drástica en el volumen de carga —decenas de puntos porcentuales— y un fuerte aumento en los precios de la energía y los seguros marítimos, afectando las cadenas de suministro globales.
Tammy Caner enfatizó el carácter ilegal de estas acciones: “Irán pretende presentar sus medidas como aplicación legítima de la ley de seguridad, pero en realidad violan el derecho de paso en tránsito consagrado en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que se considera derecho consuetudinario vinculante para todos los Estados”.
En tanto, Pnina Sharvit Baruch agregó que “el uso de minas navales en un estrecho tan estrecho y de tanto tráfico prácticamente equivale a un bloqueo ilegal, ya que es imposible cumplir con la obligación de distinguir entre objetivos militares y civiles”.
Las expertas destacaron la Resolución 2817 del Consejo de Seguridad de la ONU (11 de marzo de 2026), que condenó las acciones de Irán y reafirmó la obligación de respetar la libertad de navegación. A esta resolución se sumó una declaración conjunta de más de treinta países, entre ellos Reino Unido, Francia, Alemania, Japón, Canadá y Australia.
Tammy Caner señaló que “la respuesta internacional sigue siendo limitada y cautelosa, pero las violaciones claras del derecho internacional permiten movilizar a Estados neutrales para garantizar la seguridad marítima, incluso mediante escoltas navales”.
Asimismo, Pnina Sharvit Baruch concluyó con una advertencia estratégica: “Si los convoyes son escoltados exclusivamente por buques de Estados neutrales, un ataque iraní contra ellos podría considerarse un ataque armado contra esos Estados, dándoles derecho legítimo a responder con la fuerza”.
Ambas investigadoras coincidieron en que la crisis en el estrecho de Ormuz ha trascendido el conflicto regional para convertirse en un desafío global que pone a prueba el orden jurídico internacional y la estabilidad económica mundial.
La lucha por la libertad de navegación en Ormuz, advierten, ya no es solo militar: se libra también en los terrenos diplomático y jurídico, y definirá en gran medida la legitimidad internacional de las partes involucradas en el conflicto.
