
Pintura, materializar ideas muy sutiles, que no tienen cuerpo

Marcos H. Valerio
En un mundo que sigue cosificando tanto a las mujeres como a la Tierra, una voz fresca y poderosa emerge desde el lienzo. Se llama “Mónica Daniela Sánchez Muciño”, mejor conocida como “Mûn”, y su nueva serie “Ferales” no es solo pintura: Es un manifiesto visual que reivindica lo caótico, lo húmedo, lo nocturno y lo salvaje como fuerzas positivas y liberadoras.
A través de una charla, Mûn comparte con pasión las ideas que alimentan su obra, esa búsqueda constante de nuevos códigos para el “ecofeminismo”, la lectura de los cuerpos y la reconexión urgente con la naturaleza.
“La pintura siempre ha sido para mí una manera de materializar ideas muy sutiles, que no tienen cuerpo. A través del lienzo se convierten en portales o umbrales para entrar en una dimensión profunda de nosotros mismos”, explica con mirada iluminada.
Formada primero en “Filosofía en la UNAM”, Mûn encontró en esa disciplina las herramientas para cuestionar lo intangible: el alma, el conocimiento, la verdad, la realidad. “En la pintura intento desarrollar un pensamiento filosófico que extiende la filosofía y la comunica hacia el exterior”, dice.
Reconoce el enorme poder de la “plástica mexicana”, que siempre ha estado ligada a su contexto social. Menciona el muralismo, el Taller de Gráfica Popular, la gráfica oaxaqueña actual y a pintores como “Daniel Lezama”, a quien admira porque “propone cosas para pensar”.
Resignificar lo femenino
Para Mûn, el feminismo actual ya no es uno solo. “Entendemos que no existe únicamente el feminismo de la mujer blanca con privilegios. Hay muchas vertientes que aportan visiones particulares desde cuerpos y contextos diferentes”.
Es ahí donde entra el “ecofeminismo”, que ella abraza con fuerza: “Habla de la relación entre la tierra —siempre codificada como femenina— y las mujeres. Nos han enseñado a ver a ambas como recursos ilimitados que deben nutrirnos, cosificarlos y explotarlos.
Olvidamos que tanto las mujeres como la Tierra tienen sus propios ciclos, llenos de vida para sí mismas, una vida que no nos pertenece”.
La artista resignifica esos valores asociados a lo femenino —lo caótico, lo desbordado, lo húmedo, la noche— y los convierte en algo positivo y poderoso.
“Se trata de una comunicación profunda con nuestro interior, con esa capacidad de engendrar, cuidar, escuchar y darnos cuenta de que estamos todos en una red interdependiente. No hay objeto y sujeto: somos una red. Hay muchísimas formas de percibir y vivir la realidad, y todas importan”.

Desde la mirada de las propias mujeres
El corazón de su nueva serie, “Ferales”, explora precisamente esa visión feminista del cuerpo: “Se trata del erotismo del cuerpo femenino, que históricamente ha estado bajo el escrutinio de la mirada masculina. Siempre se nos ha dicho que somos objetos de esa mirada. Como los hombres sienten placer al vernos, nosotras deberíamos sentir placer al ser miradas. Eso nos ha llevado a construirnos desde un lugar muy externo y poco auténtico”.
Para crear la serie, Mûn invitó a otras artistas, principalmente pintoras, a ser sus modelos. “Fue una experiencia súper bonita. Antes de pintar hubo una plática profunda sobre el concepto. Mi intención es generar independencia y apropiación de la identidad: mostrarnos a nosotras mismas como realmente nos sentimos: mujeres fuertes, inteligentes y creativas”.
Todo el proyecto está impregnado de una conexión con “lo femenino salvaje” y con la tierra. “Es una sacralidad que no se eleva hacia lo metafísico, sino que está en lo terrenal, en el agua, en la tierra. Tendríamos que escucharla para poder cuidarla y darle un revés al mundo como sociedad”.
Con “Ferales”, Mûn no solo pinta: “Abre caminos para que las mujeres se reconozcan en su propia fuerza vital, en su erotismo autónomo y en su vínculo sagrado con la naturaleza. Una mirada pictórica valiente, sensual y profundamente necesaria en estos tiempos”.
Su arte invita a detenerse, a sentir y a recordar que tanto las mujeres como la Tierra merecen ser vistas, respetadas y amadas en toda su salvaje y hermosa complejidad.
