
5 tips de inteligencia emocional para convivir profesionalmente con compañeros difíciles

La comunicación consciente y la capacidad de poner límites sanos se han convertido en competencias tan valiosas como cualquier habilidad técnica
Trabajar con un compañero con quien no se tiene afinidad es una de las experiencias más comunes dentro de la vida laboral. Todos, en algún momento, hemos compartido espacio con esa persona que siempre tiene un comentario incómodo, una actitud que tensa el ambiente o una forma de actuar que pone a prueba nuestra paciencia.
La buena noticia es que no es necesario agradar a todos para tener una convivencia laboral saludable. Lo verdaderamente importante es aprender a relacionarnos de manera funcional, sin permitir que el conflicto desgaste nuestra energía ni afecte nuestro desempeño.
En el entorno profesional, no elegimos a nuestro equipo, pero sí podemos elegir cómo reaccionamos frente a ellos y esa decisión, aunque parezca pequeña, es la que determina si llegamos cada día al trabajo con frustración o con la tranquilidad de saber que tenemos el control de la situación.
Sabemos que los conflictos interpersonales son una de las principales fuentes de estrés en el trabajo, por ello, Computrabajo, el sitio de empleo líder en Latinoamérica, comparte 5 recomendaciones prácticas para manejar este tema de manera más inteligente y emocionalmente saludable:
- Mantén la relación en un plano profesional. Enfócate en cumplir con los objetivos comunes y en colaborar de manera respetuosa y eficiente.
- Evita los chismes, bromas o comentarios innecesarios. En muchos casos, el silencio oportuno es una herramienta de autocuidado y de madurez profesional.
- Identifica un punto en común. Aunque parezca difícil, siempre existe algún elemento compartido: el café, el tráfico, una serie o un hobby; estos pequeños puentes pueden ayudar a suavizar la convivencia.
- Aprende a comunicarte sin tensión. Sé claro, directo y respetuoso. La mayoría de los conflictos laborales surgen por malentendidos, por ello hay que hablar desde la calma para que el diálogo se vuelva posible.
- Establece límites mentales. Cuando alguien nos genera rechazo, suele ocupar más espacio del necesario en nuestros pensamientos, incluso fuera del horario laboral. Reconocer ese límite es clave para proteger nuestra energía emocional.
“Es fundamental entender que no siempre podemos modificar las actitudes o personalidades de quienes nos rodean, pero sí tenemos plena responsabilidad sobre la forma en que elegimos relacionarnos con ellas. La inteligencia emocional, la comunicación consciente y la capacidad de poner límites sanos se han convertido en competencias tan valiosas como cualquier habilidad técnica. Cuando un profesional logra gestionar estas dinámicas con madurez, no solo protege su bienestar, sino que también fortalece su reputación, su liderazgo y su proyección dentro de la organización”, comentó Alejandra Martínez, Responsable de Estudios del Mercado Laboral en Computrabajo México.
