
¿Cómo tener una buena higiene digital?
Marcos H. Valerio
“La higiene digital no es cosa de genios de la informática. Es como lavarte las manos antes de comer o cerrar la puerta de tu casa cuando sales. Son hábitos básicos que cualquiera puede adoptar y que hacen una diferencia enorme”, afirma coordinador de Seguridad de la Información de la UNAM, Carlos Tlahuel Pérez.
Recuerda que en México ya somos más de 100 millones de personas conectadas a internet, según la encuesta más reciente del INEGI: 100.2 millones exactamente, el 83.1 por ciento de la población mayor de seis años.
“Eso significa que casi todos tenemos en el celular o la computadora documentos del trabajo, boletas escolares, estados de cuenta, fotos de la familia… Es un tesoro para los delincuentes cibernéticos. Si no lo cuidamos, estamos regalando la puerta de entrada”.
Carlos explica que la protección digital descansa en tres columnas fundamentales: confidencialidad, integridad y disponibilidad. “Confidencialidad quiere decir que solo quien debe ver tu información la vea. Integridad, que nadie la modifique o borre sin tu permiso. Disponibilidad, que esté ahí cuando la necesites. Si falla cualquiera de las tres, el riesgo se dispara”.
Los números que maneja son contundentes. “En 2023 las quejas por fraudes cibernéticos subieron más del 20 por ciento respecto al año anterior y ya representan el 71 por ciento de todas las quejas en servicios financieros. Hace cinco años eran el 59 por ciento.
El problema crece porque las malas prácticas son cotidianas: compartir una memoria USB entre mil dispositivos, descargar series o programas pirata de páginas dudosas, usar la misma contraseña floja en el banco, el correo, la universidad y WhatsApp… Si hackean una cuenta, te hackean varias”.
Entre las costumbres más peligrosas que menciona está bajar software ilegal. “Esos programas ‘crackeados’ casi siempre traen malware escondido: keyloggers que registran cada tecla que presionas, spyware que espía tu pantalla, ransomware que secuestra tus archivos. Tú crees que estás ahorrando y en realidad estás instalando un espía en tu propio equipo”.
Otro error común: las contraseñas débiles o repetidas. “Si usas ‘123456’ o el nombre de tu perro en todas partes, una filtración en un sitio cualquiera te deja expuesto en todos. Y no solo te afecta a ti: pueden usar tu correo para mandar phishing a tus compañeros de trabajo, a tus hijos o a tu familia. De pronto, sin darte cuenta, estás poniendo en riesgo a toda tu red cercana”.
“La higiene digital no es solo individual”, subraya Carlos. “Somos parte de una red: familia, amigos, universidad, trabajo. Cuando alguien hackea tu cuenta, puede comprometer a los demás. Por eso hay que segmentar: una cuenta para lo laboral, otra para lo personal; respaldar con regularidad; llevar en el celular solo lo estrictamente necesario”.
Termina con una reflexión que queda resonando: “Hoy más que nunca, proteger tu información es una forma de autocuidado y de responsabilidad con los que te rodean. No se trata de volverse paranoico, sino de ser consciente. Unos minutos al día en buenos hábitos pueden evitar meses de problemas”.
Carlos se despide con una frase sencilla: “Trata tu vida digital como tratas tu casa: no dejas la puerta abierta ni das las llaves a cualquiera. Así de simple”.

Recomendaciones
• Instalar un antivirus decente y no desactivarlo nunca.
• Descargar apps y programas solo de fuentes oficiales: Google Play, App Store, la página del desarrollador.
• Crear contraseñas largas —mínimo 12 caracteres— con mayúsculas, minúsculas, números y símbolos.
• Activar la verificación en dos pasos en todo lo importante: correo, banco, redes sociales.
• Evitar hacer transferencias o mandar documentos sensibles en WiFi público; si no hay otra, usar una VPN confiable.
• Hacer respaldos frecuentes y no guardar todo en un solo lugar.
• Pensar dos veces antes de abrir un enlace o archivo adjunto de un correo desconocido.
