El deslumbramiento visual provoca daño ocular

Todas las personas son susceptibles a este fenómeno, que puede generar desde fatiga ocular hasta ceguera temporal
La fatiga, la tensión ocular e incluso la ceguera temporal son algunas de los probables daños que pueden sufrir los ojos a causa del deslumbramiento. Nadie está exento de padecer este fenómeno visual, producto del exceso de luz que recibe el ojo y que la retina no es capaz de tolerar. Sin embargo, este problema de salud pública podría ser reducido con el uso oportuno de una adecuada protección para los ojos, con lentes graduados fotosensibles y polarizados de alta calidad.
El deslumbramiento puede presentarse en diferentes situaciones de la vida cotidiana y con distintas repercusiones para nuestros ojos.
Las luces del amanecer o el atardecer pueden provocar distracción y desorientación. Otra manifestación habitual es cuando se pasa de un ambiente a otro con condiciones de iluminación diferentes, lo que genera incomodidades y fatiga ocular. Además, este fenómeno visual también puede incapacitar cuando la intensidad de la luz es tan extrema que reduce el contraste de la imagen retinal y, por ende, bloquea la visión más allá del momento de exposición. Y la situación más intensa de deslumbramiento es la que ciega temporalmente, producto de una luz reflejada en las superficies brillantes como agua, arena o nieve.
El deslumbramiento afecta más a personas con problemas de la visión no corregidos (astigmatismo, miopía, hipermetropía) o que no han tenido un tratamiento adecuado. Otros grupos susceptibles, son los adultos mayores por la pérdida de la agudeza visual, trabajadores en lugares con deficiente o escasa iluminación, quienes tienen patologías corneales o los que han sufrido cirugías refractivas.
Este problema de salud pública puede ser fatal para los viandantes o detrás del volante, pues más del 80% de la información es recibida a través de los ojos. Así, un estudio realizado en España en 2011 concluyó que en casi 2 mil 500 conductores encuestados 1 de cada 4 sufrieron riesgo de accidente por deslumbramiento; de ellos, 85% como resultado de la luz solar. Otro hecho en 2013 en Japón demostró que la mayoría de los choques ocurrían al atardecer y durante el otoño porque el sol está a un nivel más bajo y pega directamente a la cara.
“El deslumbramiento al volante resulta incómodo y hasta peligroso para el conductor y los peatones. De ahí la necesidad de tomar medidas de protección visual. La clave está en el uso diario de lentes que se adapten a las diferentes condiciones de iluminación, regulen la cantidad de luz que ingresa a los ojos y filtren 100% los rayos ultravioleta (UV)”.
El deslumbramiento se puede aminorar con el uso correcto de lentes fotosensibles o polarizados que cumplan con estándares de calidad que se adapten a las necesidades de cada persona.
La gente debe ser consciente de la relevancia de cuidar los ojos acudiendo una vez por año con el optometrista u oftalmólogo, además de aprovechar la ventaja que brinda la tecnología óptica de última generación para evitar consecuencias que pueden ser irreparables.
