La digitalización es clave ante emergencias para ayuda humanitaria

La digitalización es clave ante emergencias para ayuda humanitaria

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Cuando una emergencia ocurre, la respuesta humanitaria depende de personas, experiencia y capacidad de acción inmediata. Pero también necesita coordinación. Tras los sismos que afectaron el norte de Venezuela a finales de junio, con daños significativos en zonas como Caracas y La Guaira, la operación de apoyo enfrentó un reto tan urgente como complejo: organizar equipos, voluntarios, puntos de atención, recursos y actividades en medio de una crisis.

 

 

La Cruz Roja Venezolana activó una respuesta nacional en cuestión de horas. A partir de ese momento, cada decisión necesitaba trazabilidad: quién estaba en campo, qué actividad debía ejecutarse, en qué zona, con qué autorización, bajo qué equipo responsable y con qué resultado. En una operación de esa escala, la información dispersa puede retrasar acciones críticas. Por eso, la tecnología se convirtió en un soporte operativo para ordenar la respuesta y dar mayor visibilidad a los equipos humanitarios.

 

 

Como parte de este esfuerzo, el equipo de la ONG de monday.com, especializado en apoyar a organizaciones sin fines de lucro y humanitarias, junto con el partner local GB Advisors, colaboró con Cruz Roja Venezolana en la creación de una infraestructura digital para coordinar la operación. El sistema fue construido con ocho workspaces y más de 40 boards, cada uno diseñado para una necesidad específica: registro de actividades, despliegue de equipos, seguimiento de voluntarios, turnos médicos, puntos de atención, logística, distribución y coordinación entre organizaciones.

 

 

En el centro de la operación se creó un registro de actividades, donde cada misión de campo podía documentarse con información estructurada: tipo de actividad, equipo responsable, fecha, ubicación, autorización requerida y resultado posterior a la ejecución. Esta dinámica permitió que los coordinadores tuvieran una visión compartida de lo que estaba ocurriendo en campo, reduciendo la dependencia de canales aislados o registros manuales.

 

 

De acuerdo con la información operativa del proyecto, se registraron 139 actividades en 17 equipos, incluyendo salud, logística, agua, saneamiento e higiene, distribución, restablecimiento de contacto entre familiares, comunicación y apoyo psicosocial. De ellas, 92 fueron completadas. La operación también permitió documentar asistencia a 4,664 familias, atención directa a 791 personas y movilización de 362 voluntarios.

 

 

Uno de los puntos más relevantes fue el registro de voluntarios. En Caracas y La Guaira se integró una base de 3,337 personas disponibles para apoyar la emergencia, entre ellas médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería, fisioterapeutas, paramédicos, psicólogos, trabajadores sociales, estudiantes, personas retiradas y ciudadanos que buscaban colaborar. Más del 80% indicó disponibilidad inmediata.

 

 

Ese registro permitió pasar de una lista de voluntades a una operación más estructurada. Los equipos podían identificar perfiles, asignar turnos, registrar asistencia diaria, ubicar zonas de trabajo y dar seguimiento a necesidades básicas del personal en campo, como horarios, comidas y rotación. Durante 25 días consecutivos, los tableros diarios ayudaron a documentar la asistencia de voluntarios desplegados.

 

 

En el hospital de campaña, el sistema también permitió organizar turnos de personal médico. Se coordinaron 110 turnos entre 82 profesionales de salud, bajo esquemas de trabajo de 12 horas. En paralelo, un campamento temporal para 600 personas desplazadas en La Guaira fue gestionado mediante un board con 44 tareas distribuidas en siete áreas funcionales: infraestructura, agua, saneamiento e higiene, logística, registro, alimentación, gestión y voluntariado.

 

 

La digitalización también ayudó a mapear 71 puntos activos de servicio humanitario en cuatro estados, con coordenadas GPS, estatus, capacidad y necesidades identificadas. Esta información fue relevante para que los coordinadores pudieran observar dónde había presencia operativa, qué zonas requerían atención y cómo priorizar recursos.

 

 

La respuesta humanitaria siempre depende de la capacidad de las personas para actuar con rapidez y empatía. La tecnología, cuando se integra con sensibilidad y propósito, puede convertirse en una herramienta para dar estructura a ese esfuerzo: ordenar información, reducir duplicidades, mejorar la visibilidad y apoyar decisiones en momentos donde cada minuto cuenta.

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