
Llega Mundial a la oficina… ¿y la productividad?

Marcos H. Valerio
Cada cuatro años, el mismo ritual se repite en oficinas, fábricas, escuelas y comercios: el pitazo inicial del Mundial transforma las conversaciones, acelera los corazones y pone a prueba la disciplina laboral. Pero esta vez, con México como sede, el fenómeno se vive con mayor intensidad.
Juan Carlos, analista de una empresa de tecnología en Polanco, lo resume en una frase:
“En 2022 perdí varias entregas por estar checando el celular cada cinco minutos. Este 2026 no quiero que me pase lo mismo, pero tampoco quiero perderme a México jugando en casa”.
Según Emmanuel Martínez Mejía, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, el Mundial activa emociones profundas: Identidad, pertenencia y euforia colectiva. “No es solo un partido, es un evento que nos hace sentir parte de algo más grande”, explica.
Martínez Mejía asegura que el impacto en la productividad no depende tanto del fútbol, sino de la cultura organizacional de cada empresa:
“En ambientes laborales sanos, con flexibilidad y confianza, el Mundial puede convertirse en un factor de integración y motivación. Prohibirlo, en cambio, genera el efecto contrario: la gente lo ve a escondidas y se distrae más”.
Por su parte, Guillem Compte Nunes, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, señala que no existe evidencia concluyente de que ver partidos baje el rendimiento general. “Es más un estereotipo que una realidad. Todo depende de cómo se gestione”.

Claves para disfrutar el mundial sin culpa
Los especialistas coinciden en que la solución no está en ignorar el evento, sino en gestionarlo inteligentemente. Algunas recomendaciones prácticas son:
– Hablarlo con anticipación: Negociar horarios flexibles o permisos para los partidos clave de México.
– Crear espacios compartidos: Habilitar salas o zonas donde se pueda ver el partido en grupo durante el horario de comida o breaks autorizados.
– Establecer metas claras: Cumplir objetivos diarios antes de “enchufarse” al partido.
– Regular el celular: Evitar consultas constantes y concentrarse en bloques definidos.
– Celebrar en equipo: Usar la pasión futbolera para fortalecer lazos entre compañeros.
“Cuando las empresas abren espacios controlados, la percepción de apoyo aumenta y, paradójicamente, la gente se compromete más con su trabajo”, asegura Martínez Mejía.
El Mundial 2026 no tiene por qué ser sinónimo de baja productividad. Al contrario: puede ser una oportunidad para humanizar los espacios laborales, mejorar el clima organizacional y recordar que, detrás de cada empleado, hay un mexicano que sueña con ver a su selección levantar la Copa en casa.
La clave, según los expertos, es simple: equilibrio. Porque al final, como dice Juan Carlos: “Trabajo mejor cuando estoy motivado… y nada me motiva más que ver a México ganar”.
