
Mes de la Mujer: el aporte invisible de las madres que impulsa la economía en América Latina

Cada marzo, América Latina se inunda de discursos sobre empoderamiento femenino y liderazgo. Pero hay un tema que sigue siendo tabú: el tiempo invisible que las madres dedican al cuidado, un trabajo esencial, no remunerado y casi nunca reconocido.
Hablar de igualdad sin incluir el cuidado es dejar coja la conversación. Este mes y especialmente este 8 de marzo es el momento ideal para visibilizarlo y empezar a revalorizarlo de verdad.
Detrás de cada madre hay jornadas invisibles que comienzan antes del amanecer y terminan entrada la noche. Alimentar, organizar, limpiar, acompañar, sostener emocionalmente y, en los primeros meses, amamantar. Es un trabajo constante que no aparece en nóminas ni en indicadores económicos, pero que sostiene el funcionamiento de hogares y economías enteras.
Según datos recientes de ONU Mujeres y la OIT, en América Latina y el Caribe las mujeres dedican hasta tres veces más tiempo que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Esta brecha se agrava drásticamente tras la maternidad. Aun así, muchas mujeres lideran hogares, emprenden y participan en la economía formal con una resiliencia admirable.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha señalado que, si el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado se contabilizará como parte del Producto Interno Bruto, podría representar entre el 15% y el 25% del PIB en varios países de la región. La carga en los primeros meses: desafíos, pero también oportunidades.
La carga en los primeros meses: desafíos, pero también oportunidades
Datos recopilados por Momcozy, la marca mundial de productos de maternidad refleja esta realidad cotidiana: más del 85% de las madres encuestadas se siente abrumada durante los primeros meses de crianza, y una gran mayoría reconoce no tener tiempo suficiente para sí misma. Esta sobrecarga es real y generalizada.
Sin embargo, también es una etapa donde surgen fortalezas inesperadas, redes de apoyo y nuevas formas de reorganizar la vida. Muchas madres redefinen su identidad para que la maternidad sea solo una parte importante, pero no la única de sus proyectos personales y aspiraciones profesionales.
UNICEF ha enfatizado que el bienestar de la madre es clave para el desarrollo sano de la infancia. Cuando las madres cuentan con apoyo emocional, tiempo propio y recursos adecuados, mejora no solo su salud mental, sino también la calidad del entorno afectivo y estimulante en el que crecen sus hijos e hijas.
La apuesta de Momcozy por el bienestar de las mujeres
“No podemos hablar del futuro de las familias sin reconocer el cuidado que las madres brindan cada día”, afirma Angélica Nieves, vocera regional de Momcozy. “Apoyarlas es fundamental para el bienestar del hogar y de la sociedad. A veces, ese apoyo también se refleja en herramientas que hacen más fáciles etapas como la lactancia y les dan un poco más de tranquilidad en su rutina diaria.”
Para Momcozy, el cuidado tiene un impacto tangible. El bienestar de las madres trasciende el ámbito privado: incide en la estabilidad de los hogares, en la dinámica laboral y en el desarrollo social. Por eso, la marca impulsa campañas y productos que priorizan a la mujer, convencidos de que acompañarla durante la maternidad no solo la fortalece a ella, sino también a su entorno.
En el marco del día internacional de la mujer, es esencial reconocer que un respaldo efectivo en tiempo, recursos y corresponsabilidad genera un efecto multiplicador: familias más funcionales, comunidades más sólidas y economías con mayor capacidad de crecimiento inclusivo y sostenible.
