
Reafirma Estado su autoridad; somete al hampa: RISKOP

Marcos H. Valerio
El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), constituye un golpe de alto impacto contra una de las organizaciones criminales más poderosas y violentas de México y representa un parteaguas en la estrategia de seguridad nacional, según el análisis de la consultora especializada en inteligencia estratégica y manejo de riesgos, RISKOP Inteligencia de Riesgos.
El operativo se llevó a cabo en una zona boscosa del municipio de Tapalpa, Jalisco —a unos 130 km al sur de Guadalajara—, donde fuerzas especiales del Ejército Mexicano localizaron al capo de 59 años. Durante el enfrentamiento armado, “El Mencho” resultó gravemente herido junto con dos de sus escoltas de élite. Falleció durante el traslado aéreo de urgencia hacia la Ciudad de México para recibir atención médica, confirmaron la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Fiscalía General de la República (FGR) tras la identificación genética del cuerpo y la necropsia correspondiente.
De acuerdo con el reporte de RISKOP, este desenlace no fue un evento aislado, sino el fruto de una estrategia coordinada que integró capacidades terrestres, apoyo aéreo de la Fuerza Aérea Mexicana y flujos de inteligencia compartida.
La consultora destaca especialmente la colaboración bilateral con agencias estadounidenses —incluyendo información proporcionada por la Casa Blanca y grupos especializados como la Fuerza de Tarea Interinstitucional Conjunta Anticartel—, que resultó clave para ubicar al objetivo prioritario más buscado por ambos países durante más de una década.
Cabe destacar que, el Departamento de Estado de Estados Unidos ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares por información que condujera a su captura o muerte.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, explicó que la operación inició con el objetivo de captura, pero se desarrolló en legítima defensa tras la agresión armada de integrantes del CJNG. “En apego a la ley y al marco constitucional, nuestras fuerzas repelieron el fuego y ejecutaron la acción con precisión”, señaló, reconociendo el patriotismo y preparación de las Fuerzas Armadas mexicanas.
Para RISKOP Inteligencia de Riesgos, el abatimiento refuerza la percepción de que México cuenta con instituciones armadas modernas, capaces de enfrentar amenazas de alto nivel en entornos complejos y en coordinación con aliados internacionales, sin ceder soberanía operativa.

“Este golpe debilita estructuralmente al CJNG al eliminar a su figura central indiscutible”, indica el análisis, aunque advierte que la muerte de líderes no desmantela automáticamente las organizaciones: “Será crucial monitorear la sucesión interna —con nombres como Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán ‘El Sapo’ en el radar— y posibles retaliaciones o fragmentaciones”.
Violencia reactiva: Respuestas fragmentadas
Tras el operativo, células del CJNG desplegaron acciones violentas en al menos 21 estados: quema de vehículos, narcobloqueos carreteros, incendios a sucursales bancarias y comercios, enfrentamientos armados y suspensiones temporales de actividades.
La consultora califica la situación como “dinámica” y subraya que estas reacciones obedecen a la estructura celular y descentralizada del grupo: no una ofensiva estratégica orquestada desde la cúpula, sino respuestas desesperadas y fragmentadas ante la pérdida del líder.
El Estado mexicano activó de inmediato protocolos de seguridad: refuerzo de vigilancia en vías federales, operaciones aéreas, coordinación interinstitucional y despliegue en infraestructura crítica. La presidenta Sheinbaum reportó el regreso a la normalidad en la mayor parte del territorio, con los bloqueos levantados y actividades cotidianas restablecidas.
Estado no retrocede
El abatimiento envía un mensaje claro: No hay estructuras criminales intocables. La cooperación bilateral en inteligencia, confirmada por RISKOP, demuestra que México mantiene capacidad de acción conjunta sin perder control territorial.
Lejos de evidenciar debilidad, los amagos posteriores confirman la efectividad del golpe: el CJNG perdió a su fundador y líder absoluto, lo que —según la evaluación de riesgo— aumenta la probabilidad de fragmentación interna sobre cualquier fortalecimiento.
Garantizar la paz no significa ausencia inmediata de incidentes, sino capacidad institucional para responder, contener y restablecer el orden. El informe de la consultora incluye clasificación de niveles de riesgo por regiones y recomendaciones preventivas, evidenciando monitoreo estratégico continuo.
A pesar de los intentos de intimidación, el Estado mantiene presencia firme, despliegue operativo y control. Las medidas —suspensiones preventivas, verificación de traslados, monitoreo de casetas y aeropuertos— son acciones de protección ciudadana, no signos de ingobernabilidad.
El golpe contra la cúpula del CJNG demuestra que la estrategia de seguridad puede generar resultados estructurales. Frente a las amenazas del crimen organizado, la respuesta institucional ha sido contundente: firmeza, coordinación y garantía de paz para la ciudadanía.
