
«Súper Niño», dejará sin sustento a pescadores

Marcos H. Valerio
El océano se calienta de forma anómala y con él llega una amenaza silenciosa pero devastadora: El «Súper Niño».
Este fenómeno climático extremo no solo modifica lluvias y genera sequías o inundaciones; también está alterando la vida marina de manera profunda.
Las especies pesqueras cambian de lugar, se reproducen menos y se vuelven más escasas. El resultado directo: Comunidades pesqueras enteras en México enfrentan mayor incertidumbre, más gastos y menos capturas. Oceana, organización dedicada a la protección de los océanos, lanza una advertencia clara y urgente.
“Para las personas pescadoras, esto significa recorrer mayores distancias, consumir más combustible, invertir más tiempo en el mar y enfrentar una mayor incertidumbre sobre dónde encontrar peces”, explicó Antar Pérez, especialista en Ciencia de Oceana.
Agevó que, «el Niño» es un patrón natural que eleva la temperatura del mar en el Pacífico. Cuando alcanza una intensidad excepcional se convierte en «Súper Niño» y los efectos se multiplican.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), estos eventos intensos modifican el hábitat de numerosas especies comerciales y reducen significativamente la productividad pesquera a nivel mundial. México no es la excepción.
Antar Pérez lo resume con una verdad simple y contundente:
“La pesca depende de un principio muy simple: Donde existe alimento, existe vida.
Cuando el océano cambia, los organismos no desaparecen; se mueven en búsqueda de aguas con temperaturas más adecuadas o zonas donde todavía exista suficiente alimento, lo que puede afectar la disponibilidad de peces en algunos sitios”.
El llamado de Oceana es directo: urge fortalecer las políticas públicas para recuperar las pesquerías y aumentar su capacidad de adaptación y resiliencia ante fenómenos climáticos extremos.
Los planes de manejo pesquero, elaborados con participación real de las y los pescadores e información científica, se convierten en herramientas indispensables. Solo así será posible mantener un aprovechamiento eficiente, dinámico y capaz de responder a las nuevas condiciones del océano… y garantizar que el pescado y el marisco sigan llegando a los platos de las familias mexicanas.
El «Súper Niño» ya no es una amenaza lejana. Está aquí, calentando las aguas y poniendo a prueba la resiliencia de la pesca mexicana. La pregunta es si las políticas públicas llegarán a tiempo.
